El mate de las 5 en punto


El té a la inglesa, con toda su impactante puesta en escena, cede su lugar a esta modalidad argentina, que no requiere tanta etiqueta y que no demanda tanto trabajo: las masitas se pueden tener preparadas con muchísima anticipación, de modo que cuando lleguen las amigas todo esté listo en un santiamén.
Cuando invitás a una amiga a “tomar té”, ella te contesta “¡Buenísimo!”, imaginándose la mesa con mantelito de lino bordado y servilletitas minúsculas, con puntillita, almidonadas y duras de tanto estar guardadas en el cajón. ¿Y sobre la mesa? ¡Ah! Las delicias: bocaditos de .chocolate, masitas redonditas, cuadradas, rectangulares. . — todas en una bandejita paqueta sobre una carpetita de hilo con las puntas para arriba. La humeante tetera de barro con su “cubre” de lana tejido en un bonito motivo.
¡Qué distinguído! Y te imagina a vos, después de haber trabajado todo el día con las masitas, abriendo la puerta con una gran sonrisa y dándoles una táctica patadita a los patines que estaban al lado de la puerta, mientras ella hace su entrada triunfal “a las cinco en punto”. Yo te propongo que, en vez de la conocida fórmula, le digas a tu amiga “te invito a tomar unos mates”. Ella a lo mejor se imaginará la mesa de la cocina, la pava, el mate y unas facturas en un plato, sobre un repasador con motivos camperos. Entonces te va a contestar tímidamente “Bueno. . .”. Y, cuando llegue, vos la vas a sorprender con las masitas que presentamos en la siguiente receta.