Receta para torta galesa original



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Una deliciosa receta para torta galesa, realizada por una originaria galesa de la patagonía, Alejandra.

Es tradición en mi familia materna ingresar en la cofradía de las mujeres al cumplir los 15 años. Como toda incorporación a un clan, requiere un acto de iniciación. En este caso, se trata de tener acceso a la cocina cuando la abuela está preparando la torta negra. Aprovechando que la abuela no nos mira, me propongo dar a conocer el rito familiar. Recuerdo exactamente el momento. Cumplo los años en primavera, y la rama florecida del manzano que se asomaba por el amplio ventanal de la cocina era un dato confirmatorio de la estación. El sol del, mediodía lamía, goloso, los blancos azulejos de las paredes, y se detenía complacido sobre el oro sereno de la cabeza de la abuela, más circunspecta que de costumbre. Entré en la cocina con cierto recogimiento. La anciana dama me ocupó de inmediato y, sin darme tiempo a escribir ni una línea en la libreta de apuntes que llevaba conmigo, comenzó a darme órdenes precisas, tal como si yo fuese un aprendiz novato. ¿Es que acaso no lo era? Comprendí entonces que nunca antes había podido hallar la receta porque ésta jamás había sido escrita. La transmisión oral era una garantía más de la guarda del secreto. Traté, pues, de fijar hasta el más mínimo de los detalles en mi mente, y el resultado es lo que sigue. La noche anterior, poner a macerar en cointreau 1 taza de nueces picadas, 1 taza de pasas de uva sin semilla y 1/2 taza de cáscaras de fruta abrillantadas. El cointreau auténtico, cuya receta susurró una cuñada francesa a quien sabe cuál de mis antepasadas, se prepara remojando durante 7 días en 7 tazas de alcohol las cáscaras de 7 naranjas, cuidando que no quede adherida a éstas ni una pizca de hollejo. Al cabo de ese tiempo se ponen a hervir 7 tazas de azúcar con 7 tazas de agua durante 7 minutos. Se deja enfriar el almíbar por espacio de 7 minutos y se lo incorpora al alcohol. Se filtra todo pasándolo por 7 gasas y se embotella. Es indispensable respetar, el cabalístico siete. La violación de esta norma puede dar como resultado una catástrofe licorera. Volvamos a la torta. Se colocan en una olla enlozada 200 g de azúcar y se lleva el recipiente al fuego. Cuando el azúcar esté quemada y nuestro corazón contrito porque pensamos que hemos echado a perder una cacerola (no preocuparse, no es así) se agregan 200 g de manteca y se cocina hasta que se derrita. Se incorporan luego 2 tazas, tamaño café con leche, de agua hervida, y se añaden las frutas maceradas. Se agrega 1 cucharadita de especias en polvo (canela, clavo de olor, nuez moscada) y 1 cucharada de esencia de vainilla. Se cocina durante 7 minutos (otra vez la cábala). Una vez fría la preparación, se le incorporan 2 tazas de harina tamizadas 7 veces junto con 1 1/2 cucharadita de polvo para hornear y 1 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio. Se forra con papel de aluminio una tartera de 25 cm de diámetro y se coloca en ella la mezcla. Se hornea a temperatura moderada durante 1 1/2 hora aproximadamente. Al retirarla, se envuelve la torta en el mismo papel y se guarda en la alacena, si se puede vencer la ansiedad durante una semana como mínimo. A partir del momento en que saque la torta del horno, ya puede considerarse miembro adoptivo de mi familia.”